Procesión Virgen de la Cabeza
La procesión de la Virgen de la Cabeza se celebra en la mañana del último domingo de Abril , llamado Domingo de la Virgen o Domingo de Romería, en el Santuario de Sierra Morena, Andújar (Jaén).
Una vez que finaliza la misa principal, a la que asisten todas las cofradías, (la Matriz de Andújar y sus filiales), la Virgen es procesionada por los aledaños del cerro y poblado del Santuario. Es el momento culminante de la romería y el más importante.
La procesión es una muestra de devoción de todos los pueblos que veneran a la Morenita, donde la tradición, el folclore y religiosidad popular forman parte de nuestra cultura, dejando estampas difíciles de definir, solo entendible por la manera de sentir esta devoción.
Durante la procesión, las 70 cofradías desfilan mostrando sus trajes típicos, con cánticos y alabanzas a la Virgen serrana.
Entre redoblar de tambores y volteo de banderas, los hermanos mayores con sus cetros en mano y sus bandas, hacen de la procesión de la Romería una de las más importantes del mundo y considerada la más antigua de España.
Es una procesión singular y pintoresca.
Uno de los grandes momentos se produce cuando la Virgen se traslada desde su camarín, por el alcalde de Andújar, presidente de la Cofradía Matriz, Hermano mayor de Andújar y Hermano mayor de la cofradía filial de Colomera, para entronizarla en su templete procesional.
A partir de este momento, las muestras de exaltación hacia la sagrada imagen de la Virgen se van sucediendo.
La Virgen va vestida de reina, escoltada por dos religiosos de la orden trinitaria que sirven de vínculo entre los devotos y la Virgen, y las cofradías filiales desfilan por riguroso orden de antigüedad, la más nueva la primera, y la más antigua cerca de la Virgen, con sus características banderas y estandartes.
Una procesión histórica que hacen de Sierra Morena un altar natural para la Patrona de Andújar.
Durante la procesión, romeros y peregrinos acercan a la Virgen prendas para ser retocados por su manto. También los niños pueden acercarse para ser bendecidos, siempre con la seguridad de los religiosos que acompañan a la sagrada imagen.
Una gran fiesta mariana y devocional hacen del último domingo de Abril un día inolvidable para los romeros que asisten.






